Texto: Iván Carrillo Fotografías: Ivonne Cassaigne
México es hogar de una biodiversidad extraordinaria, pero muchas de sus especies emblemáticas enfrentan serias amenazas. En este episodio de Celsius Talks, conversamos con Ivonne Cassaigne, médica veterinaria especializada en fauna silvestre, quien trabaja en la conservación de jaguares, osos y otras especies en peligro. Su labor en el campo no solo busca proteger a estos animales, sino también tender puentes entre la conservación y las comunidades que conviven con ellos.
Uno de los temas centrales de la charla fue el estado actual del jaguar en el país. Aunque en los últimos años su población ha mostrado un leve crecimiento, pasando de 4,000 a 4,800 individuos, la especie sigue en peligro de extinción. “No significa que el problema esté resuelto”, advierte Cassaigne. “Si matan o atropellan a un jaguar, sigue siendo un gran problema porque son muy pocos. Hay más gente en una peregrinación a la Basílica que jaguares en todo México”.
La principal amenaza para este gran felino no es la pérdida de hábitat, como podría pensarse, sino la persecución directa por parte del ser humano. “El jaguar puede adaptarse a distintos entornos, desde la selva hasta el matorral del norte del país. Pero lo que no puede evitar es que lo cacen, lo envenenen o lo atropellen en una carretera”, explica.
El desafío de monitorear depredadores
El trabajo de campo de Cassaigne y su equipo implica largas jornadas en la selva y el desierto para colocar collares satelitales en jaguares y otras especies. Estas herramientas permiten rastrear sus movimientos y diseñar estrategias de conservación. Sin embargo, capturar un jaguar es un proceso que requiere paciencia y precisión.
“Podemos estar acampando 30 días sin que caiga ninguno en la trampa”, narra. Cuando finalmente un jaguar pisa el lazo, el equipo actúa rápido: “Lo anestesiamos con un dardo, le ponemos el collar y monitoreamos su recuperación. Luego, lo dejamos ir y seguimos su rastro por GPS”. Este tipo de tecnología ha sido clave para ubicar corredores biológicos y proponer la construcción de pasos de fauna en carreteras, evitando accidentes fatales para los animales.

Osos en México: una presencia poco conocida
Aunque el jaguar suele llevarse la atención mediática, Cassaigne también trabaja con osos negros, una especie que muchos desconocen que habita en varias regiones de México. “En Sonora hay osos negros, pero poca gente lo sabe”, señala. Su equipo utiliza métodos similares para estudiarlos, pero con un riesgo añadido: “Si un oso se suelta del lazo antes de ser anestesiado, el veterinario pasa a mejor vida”, dice entre risas.
El contacto con estas especies siempre implica riesgos, pero Cassaigne enfatiza que los osos y jaguares no buscan atacar a los humanos. “Si te encuentras con uno en la naturaleza, lo mejor que puedes hacer es no correr. Camina lentamente hacia atrás, haz ruido y dale su espacio”, recomienda.

Más allá de la conservación: el papel de las comunidades
Para Cassaigne, la clave de la conservación no está solo en la ciencia, sino en la gente. “La mayor parte del trabajo no la hacemos los científicos, sino las comunidades que viven en estos ecosistemas. Ellos son los que realmente deciden si los protegen o los destruyen”.
Su mensaje es claro: el futuro de especies como el jaguar y el oso negro depende de nuestra capacidad de coexistir con ellas. La educación, la conservación y la acción local son fundamentales para garantizar la supervivencia de estos animales y, con ellos, la salud de los ecosistemas.

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